No renuncio – Rocío C. Troyón

No renuncio – Rocío C. Troyón

Respiro ese olor a libro viejo y, poco a poco, empiezo a transportarme. Se acallan los llantos, las sirenas, los repetitivos “mami” y me invade la angustia. Todos duermen. Durante todo el día, esperé este momento. Necesitaba llorar y no podía. No puedo llorar ni bajar el escudo que resguarda a todo mi ejército de manos y pies diminutos; no puedo confesar que tengo un miedo atroz de perder a quienes amo, de que un beso virtual sea su despedida. Entonces, me escondo cuando todos descansan y lloro mis angustias y mis miedos. Ese sabor salino que invade mi boca, me reconforta; con cada lágrima el aire se hace menos denso y esa opresión en mi pecho comienza a ceder lentamente. En la calma de la noche, decido no renunciar a mis batallas. Mañana será otro día, intenso, agazapada detrás de la máscara, esa con una gran sonrisa, para seguir fingiendo que todo está bien ante los ojos que me escudriñan cada amanecer, que tratan de entender este mundo nuevo que nos desconcierta tanto. Me levanto, miro por la ventana… El sol, la calle vacía y ese árbol desnudándose lentamente… Por un minuto, me consuela pensar que falta menos. Me emociono y sonrío sólo de imaginar los besos, los abrazos, las risas y las charlas interminables que vamos a disfrutar cuando este árbol exhibicionista, que me mira del otro lado, decida ponerse su mejor vestido para recordarme cada mañana la belleza de la libertad.

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