¡Piedra libre!- Rocío C. Troyón

¡Piedra libre!- Rocío C. Troyón

Hoy es un Día del Profesor y la Profesora completamente diferente. A los profes nos gusta estar en el aula, con nuestros/as alumnos/as, y el pronombre posesivo es intencional y significativo. Ellos/as son parte de nosotros/as, porque los/as pensamos y nos preocupamos mucho más que las horas de clase curriculares y extracurriculares o las que refleja la planilla de DDJJ de cargos. Cada uno/a es diferente y, como en la vida misma, con cada persona diferente establecemos un vínculo distinto, pero, en general, siempre sabemos cuándo andan mal de amores y cuándo tienen un buen día. Reconocemos cuando llegan a clase sin desayunar o almorzar y cuando los problemas los abruman. Los/las profes lloramos en silencio y a escondidas las injusticias de un sistema facilista, que a veces, con la excusa de la igualdad, amplía aún más la brecha existente en nuestro país. Este año fue muy duro para todos y todas, pero creo que esta situación revalorizó la escuela, ese preciado lugar que siempre fue el segundo hogar.

Los/las docentes cometemos errores, a veces nos enredamos en nuestras explicaciones confundiendo más de lo que aclaramos, a veces la pila de tareas nos amenaza desde el escritorio, a veces renegamos cuando corregimos una y otra vez lo que aclaramos en clase, a veces damos sermones mientras nuestros alumnos y alumnas bostezan o abren los ojos como diciendo: “Ahí viene otra vez”. Pero siempre, siempre, intentamos dar lo mejor de nosotros. Por eso, este año aprendimos a la fuerza a usar las tan preciadas TIC´s y nos desvelamos buscando aplicaciones nuevas para docentes y pensando la manera de motivar a quienes están del otro lado y la forma de llegar a quienes no tiene conexión para que puedan lograr su continuidad pedagógica. También, intentamos llegar a quienes quizás están angustiados/as, a los/as que este año se egresaban y todo iba a ser una fiesta, pero no lo fue.

Este fue un año de clases en casa, sin amigos, sin excursiones, sin recreos, sin los infinitos UPD que saben inventar para cada ocasión, sin escuchar “profe, mire que ya tocó el recreo” ni repetir “levanten los papeles antes de salir del curso”.

Los/las profes no recibimos los hermosos regalos que se les hacen a las seños de nivel inicial y primaria todos los años. Nos gustaría, sí. ¡Nadie lo puede negar! Pero recibimos algo mucho más valioso. Recibimos secretos, confidencias, pedidos de consejos, caras de admiración, saludos fuera del aula, preguntas que nos dejan con la boca abierta, agradecimientos de quienes se egresaron y aún recuerdan la huella que dejamos. Los días del profesor y la profesora en la escuela no faltan alumnos/as que regalan alguna golosina o escriben el pizarrón de manera anónima para que los/as compañeros/as no los/as vean, porque no quieren ser objeto de burla entre sus pares adolescentes.

¡Piedra libre a todos/as mis compa! Sé que están ahí, sé que están trabajando mucho más de lo que deberían y lo hacen por vocación, por amor a nuestros alumnos y alumnas. Disfruten de este día. Pronto, podremos volver a la sala de profes a reír, a discutir sobre la realidad que nos aqueja, a tomar café, a intercambiar opiniones, a buscar estrategias juntos/as, a pensar proyectos para el aula y a hacer catarsis cuando el mundo parece estar en nuestra contra.

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